Magda Cubel | Reflexiones de una adolescente
Cuando los adolescentes se sientes diferentes y no se sienten parte del grupo en esta época tan dificil de su vida, pueden suceder varias cosas, entre ellas que se aíslen y se depriman o que lo vean como un reto y traten de buscar grupos donde las diferencias sean una virtud. En esta etapa los padres tienen la gran responsabilidad de transmitir a sus hijos que las diferencias son una virtud para que sus hijos puedan desarrollar esa personalidad que luego les hará brillar.
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Reflexiones de una adolescente.

La adolescencia es una etapa dificil en la que es muy importante sentirte parte de un grupo y sentir que eres como ellos y que no eres diferente, porque la diferencia puede hacer que se sientan solos y, pese a que unos años después ser diferente puede ser interpretado como una virtud, en esta etápa puede traerles grandes problemas.

El gran reto de los padres en esta fase, es conseguir apoyar a sus hijos, transmitiéndoles que la diferencia que parece tan mala ahora, puede ser una gran virtud, y si lo consiguen, ese adolescente será una persona segura, madura y mucho más ríca interiormente, desarrollando una personalidad que después les hará brillar.

Aquí os dejo la reflexión de una adolescentes de 13 años en esta fase de su vida:

Qué pena!

Que pena que la personalidad de la generación sea nula,
 que se dejen llevar,
 que no valga la pena contar con ellos.

Que pena da no haberse dado cuenta antes,
 ser el único diferente,
 no dejarse llevar por las tendencias,
pensar en los demás por puros principios.

Que pena da ser uno mismo, y pensar que las cosas pueden ser diferentes, porque para lo que sirve…

Que pena seguir adelante solo, porque nadie más se paró a pensar en ti por el camino,
 ser el último,
no ser importante.

Que pena da ser como eres, porque solo lo ve a quien le interesa.

Parece que es mejor ser una oveja más y seguir al grupo sin destacar, porque si haces lo contrario al resto de las ovejas te mirarán mal.

Que pena ser el único que se da cuenta de la realidad,
 que haya gente que te comprenda cuando estáis a solas, pero después no sea más que otra oveja blanca.

Que pena que por casualidades de la vida te toque ser la oveja gris…, de esas que no se ven…, pero que existen…

Magdalena Cubel Alarcón
Psicologa Clínica de Valencia (Benimaclet)

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