Magda Cubel | Si alguna vez...
Reflexión a cerca de lo que sienten una persona cuando empieza a perder la memoria, lo que siente, lo que le gustaría, lo que espera de su entorno...
reflexión, demencia, memoria, alzheimer, vejez, ancianos
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Si alguna vez…

Si alguna vez perdiera mi menoria, no el recuerdo fugaz de un día ni de dos, si no toda, absolutamente toda mi memoria, quiero comprensión en vez de compasión. Cuando todos los rostros que amo se disuelvan en la niebla del olvido, cuando lentamente me regrese al estado atemporal de aquella nñez temprana, no penséis que me evado simplemente de nada, sino que marcho paa un viaje de encuentros preferidos.

Si alguna vez, al miramre al espejo ya no sé quién soy, si no puedo encontrar el camino de mi casa y empiezo a temer a la noche por su cortejo de pesadillas y de sombras, sabed que mi angustia de infante no cabe en todo cuanto querría decoros; cuanto vosotros podríais suponer, que mi miedo genuino y profundo se escapa a cualquier autorizada explicación docta y presa en un texto para satisfacción de los demás.

Yo sé que a veces, cuando todos duerman, yo habré perdido el sentido del paso de las horas y le temeré al silencio inexplicable, y quizás en lo profundo de mi mente que escapa no encuentre ni una sola palabra para identificar la noche, y quiera entonces gritarle al sol para que apure su paso de universo inmutable y la luz me rescate de un pavor sin nombre.

Pido perdón anticipando para mi desvario, pero cuando llegue la noche y no tenga otra alternativa que rendirme a sus sombras, quiero una voz de amor junto a mi oído, una mano en la mía, un beso en la frente quizás, y seguramente, si me amáis, por un lapso breve me olividaré que olvido.

Si un día no puedo reconocer ni siguiera la voz amada, si el mundo en derredor se me transforma en algo ajeno, si mi casa se hace extraña, si me tropiezo y caigo, si derramo el agua de beber, si acaso llamo y hablo sin cesar con aquellos que no están; los definitivamente idos, creed que en mi mente lucha y se resiste hasta su último aliento de los que fue razón y que se aferra con afán de naufrago a los deshechos retazos de la vida; que lo quiero hacer bien, regresar al tiempo feliz de saber que algo tan sencillo como mi nombre, era definiivamente mio.

Si alguna vez, mi cuerpo no responde a la orden coherente de mi mente y algún que otro fluido imprudente ofende los sentidos, perdonadme otra vez, no quise hacerlo. Mi ferviente deseo es vivir como antes, estar como siempre alerta, vigilante, sagaz; ser igual, volver el tiempo atrás y atrapar otra vez aquel brillo en mis ojos, si no con su plena juventud, al menos con un ápice de vida imprescindible para saber que vivo.

Si alguna vez… perdiera totalmente mi memoria, no lo dudéis, yo cruzaré tranquilo el umbral misterioso de la muerte y allí, junto al rostro de Dios, me estará aguardando mi memoria, y estaré, ya para lo eterno y lo inmoral, rescatado absoulamente del olvido.

 

Algo que  mi madre leyó en algún sitio.

Magdalena Cubel Alarcón

Psicóloga Clínica Valencia (Benimaclet)

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