Magda Cubel | Mi hijo quiere un movil, ¿cuál es la forma más sana de que lo pueda tener sin que discutamos?
En este articulo se plantean las situaciones de conflicto que surgen con el uso de los moviles por parte de los adolescentes y preadolescentes y las reglas que se pueden aplicar para un buen uso constructivo de las nuevas tecnología.
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Mi hijo quiere un movil…

Cada vez más nos encontramos con el problema de que los niños quieren un movil a edades muy tempranas, y ¡claro! si no lo tienen no se pueden socializar y se quedan aislados del resto de sus amigos o compañeros.

Según yo lo veo, el problema no es el movil, es ¿cuál va a ser el uso de ese “aparato”?, ¿cuánto tiempolo va a usar?,  ¿cómo voy a conseguir que lo deje de usar cuando se haya cumplido el tiempo?, y si no lo cumple ¿qué tiene que pasar?

Lo más dificil en la educación de nuestros hijos cuando entran en la preadolescencia (y esto empieza a pasar entre los 9 y 10 años de algunas niñas) es conseguir que cumplan las normas que los padres establecemos, y esto a veces es porque cuando establecemos la norma nos olvidamos de recordarles que si no se cumple habrá consecuencias, o porque no queremos discutir ya que estamos agotados o que ellos son tan resistentes que por agotamiento nos ganan o nos da mucha penita las “historias que nos cuentan” a cerca de que “todos mis amigos….”

Pues bien, buceando en internet me encontré con un contrato fantástico, que una madre (Janell Burley) redacto para poder establecer con su hijo unas reglas para el uso del movil, que además son buenas para la vida.

Las reglas:

  1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A qué soy genial?
  2. Yo siempre sabré la contraseña.
  3. Si suena, cógelo. Di «hola». Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.
  4. Entregarás el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio, y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
  5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.
  6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro… Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.
  7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.
  8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.
  9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.
  10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.
  11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otros. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.
  12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
  13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.
  14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.
  15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovécha ese don. Expande tus horizontes.
  16. 16.De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.
  17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin es necesario buscar en Google.
  18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

El resultado:

Un año después, el contrato funcionaba, aunque no había sido fácil. Como ella esperaba, le tuvo que quitar el teléfono y comenzar de nuevo. Pero los resultados han sido positivos: ella ha aprendido, gracias a su hijo, sobre nuevas aplicaciones y redes sociales. Aunque no es lo más importante: La familia se ha convertido en usuarios responsables de la tecnología. Dice Janell «todos tratamos de mantener los ojos abiertos. Ver cómo el mundo pasa a nuestro alrededor. Nuestras normas tecnológicas no solo se aplican al iPhone, también a la vida».

Nuestros hijos han nacido en la era de la tecnología y es una herramienta estupenda si se le da un buen uso. Pero no dejemos que terminen enganchados a ella, que tengan ataques de ansiedad porque los hemos castigado una tarde sin movil. Hay que enseñarles que la tecnología no podrá sustituir la lectura de un libro o un café con un amigo o un paseo por el bosque. Lo importante es poder compaginar las dos cosas.

Blog de Janell.

Magda Cubel Alarcón

Psicóloga Clínica Valencia (Benimaclet)

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