Magda Cubel | Un pez debe ser un pez
Solo cuando aprendemos a aceptar y a querer las cualidades que tenemos y potenciamos las que podemos llegar a tener podremos sentir una satisfacción plena con respecto a nuestra persona. Si nos comparamos continuamemente con los demás y buscamos la perfección, no conseguiremos llegar a sentirnos felices con quien somos ni con lo que hacemos.
cuentos para pensar, reflexiones, metáforas, autoestima, aceptación, ser uno mismo
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Un pez debe ser un pez

Los animales del bosque se dieron cuenta un día de que ninguno de ellos era el animal perfecto: los pájaros volaban muy bien, pero no nadaban ni escarbaban; la liebre era una estupenda corredora, pero no volaba ni sabía nadar… Y así todos los demás. ¿No habría manera de establecer una academia para mejorar la raza animal? Dicho y hecho.

En la primera clase de carrera, el conejo fue una maravilla y todos le dieron sobresaliente; pero en la clase de vuelo subieron al conejo a la rama de un árbol y le dijeron: “¡vuela conejo!!” El animal saltó y se estrelló contra el suelo, con tal mala suerte que se rompió dos patas y fracasó también en el examen final de carrera.

El pájaro fue fantástico volando, pero le pidieron que excavara como el topo. Al hacerlo se lastimó las alas y el pico y, en adelante, tampoco pudo volar, con lo que ni aprobó la prueba de excavación ni llegó al aprobadillo en la de vuelo.

Convenzámonos:

“Un pez debe ser un pez, un estupendo pez, un magnífico pez, pero no tiene por qué ser un pájaro”.

Un hombre inteligente debe sacarle la punta a su inteligencia y no empeñarse en triunfar en deportes, en mecánica y en arte a la vez.

Una chica fea difícilmente llegará a ser guapa, pero puede ser simpática, inteligente, buena y una mujer maravillosa… porque sólo cuando aprendamos a amar en serio lo que somos, seremos capaces de convertir lo que somos en una maravilla.

Enero 2012.
Adaptado por Magda Cubel
Psicóloga Clínica de Valencia (Benimaclet)

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