Magda Cubel | Esculturas en terapia familiar
Licenciada en Psicología y especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta profesional desde 1991. Psicología infantil, adolescentes y adultos.
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Esculturas en terapia familiar

Luigi Onnis (1988) impulsó la utilización de las esculturas familiares, como método que permitiera dar expresión a lo que ocurría en la familia.

Las esculturas permiten la ventaja de la sorpresa, posibilitando que los miembros de la familia sean más sinceros. Habitualmente el portador del síntoma y los niños son los más abiertos a mostrar los huecos estructurales en el funcionamiento familiar.

Son una forma de comunicación analógica, que permite dar otra voz a aquellos que están dispuestos a establecer otro tipo de límites, dar visibilidad a los que desean que cambien las reglas y en qué.

También son una prueba diagnóstica esencial en el trabajo familiar, ya que encuadran las dificultades familiares de forma patente. Con ellas la familia experimenta las grietas que ellos han planteado, se responsabilizan de ellas y provoca un cambio.

Las esculturas son una técnica activa, dinámica, corresponsabilizadora y psicodramática, que rompe con el formato habitual de las sesiones e introduce la experiencia del cambio como algo que saca a la familia de sus posiciones anteriores, anticipando una transformación en su narrativa.

Función del terapeuta

El terapeuta hace de oyente de la melodía familiar. Da espacio y libertad para que cada uno plantee la propia visión de cómo se baila la nueva melodía.

Hace de director de orquesta, preguntando a cada uno, ayudando a posicionarse metacognitivamente con respecto  a lo que le sucede a los otros, poniéndose él en el rol de alguno de ellos y lanzando mensajes “no vistos”.

Hace de coreógrafo, proponiendo posturas flexibles ante la rigidez homeostática, para dar pie a los cambios.

Después de realizar estos pasos el terapeuta se retira y deja que la vivencia cumpla su efecto.

Aplicación

Cuando la conflictividad es alta y la familia tiene la tendencia a enzarzarse en discusiones a través de escaladas simétricas, la aplicación de la escultura rompe esa forma de comunicación. Con este objetivo es posible aplicarla alrededor de la tercera sesión.

Cuando existe una imposibilidad de modificar algunas pautas de funcionamiento familiar también es adecuado aplicar la técnica. Aquí el momento óptimo sería alrededor de la quinta o sexta sesión.

Con las esculturas podemos trabajar solo algunos de los subsistemas familiares, por ejemplo aquellos que tengan más dificultades con el cambio.

Una vez llegado el momento de aplicar la técnica, plantearemos a la familia que hoy haremos algo diferente. “Vamos a profundizar sobre como cada uno ve las relaciones familiares. Uno hará de escultor y trabajará con todos los miembros de la familia. Moldeará las posiciones corporales, los gestos, las expresiones, en función de cómo crea que se relaciona en la familia. Al final se situará él en la escultura. Hay que jugar con las distancias, las miradas, los contactos… para expresar todo aquello que queráis mostrar”.

Hay que tener en cuenta que las esculturas del paciente identificado son las que más claramente reflejan el juego familiar.

El terapeuta tiene que ayudar al “escultor” a reflexionar sobre cómo lo esta haciendo: “¿Esa es la posición corporal que quieres que tengan?, ¿hacia dónde prefieres que miren? ¿se tienen que tocar?…

Una vez el escultor ha terminado, todos permanecen en sus posiciones tomando conciencia de cómo se sienten en la postura en que los han situado, y se reflexiona a cerca de como cada uno se siente en esa posición.

Es importante hacerles tomar conciencia acerca del funcionamiento familiar, de otras visiones del funcionamiento familiar y de su papel dentro de él, de las posiciones, incomodidades, dificultades, privilegios… de otros miembros de la familia, de las vivencia de los demás miembros de la familia.

Para que la escultura funcione, es importante:

  • Dejar espacio para que el escultor pueda esculpir
  • No comentar nada mientras se esculpe. No interpretar
  • Tensionar las posturas, exagerando los gestos para que puedan sentir lo que eso implica
  • Hacer preguntas sobre lo que se ve, no sobre lo que significa.
  • Dar tiempo a la familia para pensar y tomar conciencia
  • Poner título a todas las esculturas.

Estrategias de trabajo con la escultura

1.- MIRAR LA ESCULTURA DESDE FUERA Y PONERLE TÍTULO

Para hacer consciente a los miembros de la familia de cómo el otro percibe el funcionamiento familiar, es importante poder ver la escultura desde fuera. Para ello el terapeuta o coterapeuta ocupará la posición del miembro de la familia en la escultura.

2.- CAMBIAR DE ROL

Cada miembro adoptara la posición de los diferentes miembros de la familia, para entender cómo se siente el otro en su lugar.

3.- EL TERAPEUTA TRABAJA COMO YO AUXILIAR

El terapeuta o coterapeuta puden adoptar la posición de los diferentes miembros de la familia en la escultura, dando mensajes no dichos, que son relevantes para la toma de conciencia familiar.

Se dice:

  • lo que implica cada posición (incomodidad, ángulo de visión, apoyos, posiciones difíciles de mantener mucho tiempo…),
  • qué se experimenta en cada posición (la tensión de los gestos, la expresión de la cara, el cansancio que produce…).

4.- CENTRARSE EN LA POSICIÓN DE UNA PARTE DEL CUERPO

Intensificar y poner toda la atención en un gesto corporal, para que se pueda trabajar con la comunicación metafórica, ahondando en la parte emociona.

Este punto se introduce cuando se localiza algún gesto lo suficientemente significativo en el plano relaciona de la escultura, como para subrayarlo. Así, señalándolo, intensificándolo, poniendo palabras a lo que se explicita, se hace notar el peso y la tensión que presupone funcionar así.

5.- UTILIZAR MUÑECOS PARA HACER LA ESCULTURA

Accederemos a los muñecos cuando varios miembros de la familia están ausentes.

Los muñecos representarán a los miembros de la familia y se colocaran para explicar la relación.

Tipos de esculturas

  • ESCULTURA DE PRESENTE: tiene un punto diagnóstico y pretende provocar y potenciar cambios en las transacciones de la familia.
  • ESCULTURA DE FUTURO: sitúa a la familia entre cinco y diez años después. Intenta empujar a la familia para que confronte la necesidad de flexibilizar y cambiar. ¿Cómo será si no suceden cambios y cómo será si esa transformación se produce? Así se presenta un futuro catastrófico que provoque miedo e impulse al cambio, resaltando que las posturas rígidas conllevan al sufrimiento.
  • ESCULTURA DE LO POSIBLE: Pretende situar a la familia en lo que realmente pueden hacer y no en lo ideal. Se les pregunta a cerca de qué podrían hacer para poder estar más cómodos y menos tensos. Los cambios deben ser pequeños, accesibles y efectivos para poder facilitar la flexibilización.
    • La escultura de lo posible se pacta entre todos los miembros.
    • El terapeuta pregunta de forma continua a cerca de cómo están y si necesitan cambiar algo.
    • Es una escultura centrada en la acción.
    • Reconoce las posiciones de todos los miembros de la familia
  • ESCULTURA DEL PASADO: Es útil utilizar esta escultura cuando la familia no detecta problemas antes del momento en que estalla el conflicto. Realizar una escultura de antes de la crisis y otra en la crisis facilita la toma de conciencia de las áreas de funcionamiento relaciona donde habían dificultades.

Esta técnica bien aplicada es una herramienta muy útil para que los terapeutas puedan provocar cambios en la homeostasis del sistema familiar, de manera que la toma de conciencia del sufrimiento familiar sea una motivación para el cambio.

(Herramientas de terapia familiar)

Magdalena Cubel Alarcón

Psicóloga Clínica Valencia Benimaclet

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