Magda Cubel | Parasomnias y sexo
Se describe la "sexomia" que resulta ser una parasomnia que sucede en el primer tercio de la noche y de cuyo comportamiento el sujeto no suele ser consciente ni guardar recuerdo.
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Parasomnias y sexo

Las parasomnias son fenómenos sensoriales o motores anormales que ocurren durante el sueño, el adormecimiento y el despertar.

La International Classification of Sleep Disorders clasifica las parasomnias en las que se producen durante el sueño REM (el trastorno de conducta durante el sueño REM, las pesadillas y la parálisis del sueño), durante el sueño no REM (el sonambulismo, los despertares confusos y los terrores nocturnos) y un tercer grupo denominado «otras parasomnias», en las que se incluye, por ejemplo, la enuresis, el síndrome de la cena durante el sueño y la catatrenia.

En 2003 se describe una nueva parasomnia conocida como sexsomnia, donde hay una activación motora específica que da lugar a conductas sexuales inapropiadas que son involuntarias. En la sexsomnia,  después de haberse dormido practican o intentan consumar conductas o relaciones sexuales de forma inapropiada e inhabitual, sin ser conscientes de ello ni recordar haberlas realizado la mañana siguiente. Estas conductas consisten tanto en masturbarse como en intentar una actividad sexual con la persona que duerme en la misma cama.

Pueden tener repercusiones conyugales y legales en los casos más graves, o en los que se involucran a menores.

Se desconoce su prevalencia por su rareza y probable infradiagnóstico derivado de su desconocimiento y del pudor de pacientes y médicos a describirla.

Existe poca información médica sobre la sexsomnia, dado que no se han descrito más de 50 casos en la literatura médica hasta octubre de 2012, y a que clínicamente podría confundirse con otras entidades como la epilepsia.

El 80% de los casos publicados son varones, la edad media al consultar al médico es entre los 30-32 años, con una historia previa de unos 10 años de evolución. En las mujeres suele iniciarse de promedio a los 14 años y en los hombres a los 27 años de edad. Todos los pacientes tienen amnesia completa de lo ocurrido, que es reportado por las personas que observan la masturbación o son el objeto del requerimiento sexual. No se asocia a sueños de contenido erótico.

El comportamiento  en las mujeres va dirigido especialmente a la masturbación y a las vocalizaciones sexuales, mientras que los hombres intentan consumar el coito o tocar y jugar con las partes íntimas de la mujer, como la vagina y los pechos.

La latencia entre «el despertar» e iniciar la actitud sexual es rápida, consiguiéndose fácilmente la erección del pene y la lubricación vaginal.

La actitud sexual durante la sexsomnia no es la misma que durante la vigilia,  unos pacientes son más delicados y cariñosos con sus parejas, mientras otros son más directos y rudos, o incluso agresivos y violentos, golpeando, insultando o bien intentan la penetración anal.

La mayoría de las parejas rechazan el juego sexual o el coito al comprender que no es un acto voluntario de su pareja. En otros casos, la sexsomnia se ha juzgado erróneamente como una violación, al interpretarse como un acto sexual no consentido cometido mientras el sujeto estaba despierto y consciente de lo que hacía.

Ocurren especialmente en la primera mitad de la noche. La frecuencia es muy variable en cada paciente, desde un solo episodio en la vida hasta varios episodios por semana.

Los precipitantes suelen ser:

  • el contacto físico con la persona que comparte la cama,
  • la privación de sueño, una época estresante,
  • la fatiga
  • el abuso de alcohol y drogas, como la marihuana.

Puede haber antecedentes de:

  • sonambulismo
  • somniloquia
  • trastorno de conducta durante el sueño REM
  • síndrome de la apnea obstructiva durante el sueño
  • uso de zolpidem y de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina2,3.

Hemos de distinguir las sexsomnias de otras conductas sexuales involuntarias, como las poluciones nocturnas (un fenómeno normal caracterizado por eyaculaciones espontáneas durante el sueño, habitualmente asociadas a un sueño erótico) y de las patológicas, como las erecciones dolorosas del pene. También lo hemos de distinguir del la hipersexualidad del síndrome de Kleine-Levin y de los casos de crisis epilépticas donde hay un comportamiento sexual.

Se han registrado muy pocos episodios de sexsomnia mediante polisomnografía con registro audiovisual.

Su fisiopatología es desconocida, como la del resto de parasomnias no REM, y probablemente radique en un trastorno de los mecanismos del despertar.

En la mayoría de los pacientes, el clonacepam es efectivo para disminuir la frecuencia y la intensidad de los episodios de sexsomnia.

Los cambios de turnos, las apneas y los movimientos periódicos de las piernas pueden fragmentar el sueño y en una persona predispuesta puede precipitar episodios de sexsomnia. Por eso, es posible que la higiene de sueño y el tratamiento de las apneas y los movimientos periódicos de las piernas puedan reducir la frecuencia de los eventos de sexsomnia.

Magda Cubel Alarcón

Psicóloga Clínica Valencia Benimaclet

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Ver fuente: https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-sexsomnia-una-forma-parasomnia-con-S0213485313000194

 

 

 

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