Magda Cubel | Prevención de los problemas del sueño en la infancia y adolescencia.
Licenciada en Psicología y especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta profesional desde 1991. Psicología infantil, adolescentes y adultos.
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Prevención de los problemas del sueño en la infancia y adolescencia.

El sueño del niño y sus alteraciones se está convirtiendo, sin duda, en un difícil reto al que deben enfrentarse los padres.

Cómo, dónde y cuánto debe dormir el niño juega un papel importante en la manera en la que los padres viven sus primeros meses y años de paternidad y, al mismo tiempo, condiciona la forma en la que conciben y viven su concepto de familia no importando que se trate del primer o del quinto hijo.

Los padres deben colaborar conjuntamente con sus hijos para poder desarrollar rutinas de manera natural. Esta labor es tanto más eficaz y sencilla cuanto más se tienen en cuenta los patrones y las necesidades naturales de cada niño en particular.

Son los padres, los que deben determinar las rutinas y los hábitos del sueño de sus hijos. Los niños aprenderán de los padres. Estas rutinas del sueño una vez aprendidas formarán parte del modo de vida familiar durante muchos años.

Razones por las que es importante hablar del sueño en los niños:

  1. Los problemas del sueño en los niños son muy frecuentes: Aunque la mayoría de los niños desarrollan patrones adecuados del sueño, un importante número de ellos (entre el 15 y el 30%) sufren problemas del sueño durante su infancia.
  2. Los problemas del sueño en los niños son crónicos: Muchos problemas del sueño son autolimitados. Sin embargo, hay ciertos factores tanto del propio niño como del ambiente que favorecen que muchos de estos problemas perduren a lo largo de toda la infancia e incluso en la edad adulta.
  3. Los problemas del sueño de los niños son tratables: En la actualidad disponemos de muchas estrategias que nos permiten tratar estas situaciones y evitar sus consecuencias diurnas.
  4. Son problemas prevenibles: Si bien es importante que los problemas del sueño reciban el tratamiento adecuado, la estrategia más efectiva es prevenir que se presenten promoviendo unas medidas sencillas de prevención desde los primeros días de la vida.
  5. Los problemas del sueño de los niños tienen gran impacto en la familia: Son origen de trastornos y nerviosismo en las familias y altera el sueño de los padres.
  6. Los problemas del sueño dan la oportunidad de enfocar una situación difícil de manera conjunta.
  7. El sueño es esencial para el buen funcionamiento del niño: El déficit de sueño se ha asociado a conductas de hiperactividad, conducta oposicionista, dificultades escolares….
  8. El sueño afecta a cada aspecto del desarrollo físico, psíquico, emocional, cognitivo y social del niño: Las funciones cerebrales más altas tales como la habilidad para razonar y pensar de manera abstracta son muy sensibles al déficit de sueño o a un sueño de mala calidad.
  9. La presencia de problemas del sueño exacerba cualquier problema médico o psicológico del niño.

El sueño no es únicamente la ausencia de vigilia ni una desconexióncerebral, sino que, por el contrario, puede llegar a originar una actividad frenética en todo el organismo del niño y en el de las personas que viven a su alrededor.

El buen dormir de los niños es el resultado de la combinación de tres elementos:

  1. Las leyes biológicas que regulan el sueño de los seres humanos.
  2. La estrecha relación que establecen los niños con la persona o personas que les cuidan desde los primeros meses de vida, es decir, el apego.
  3. La actitud de la familia frente al sueño y al niño.

Reglas del buen dormir en la infancia y adolescencia:

La forma, el significado y el número de horas que el niño dedica al sueño varían a lo largo de su etapa infantil desde el nacimiento hasta la adolescencia.

· Cada niño es diferente. Los patrones de sueño de un niño pueden ser diferentes a los patrones de sueño de otros (pese a que sean hermanos).
· Se deben construir las rutinas de sueño y los ritmos horarios en función de las necesidades y ritmos del niño. Una vez se conocen esos patrones, se pueden empezar a establecer uno ritmos y rutinas acordes con las necesidades familiares.

LOS LACTANTES:

Todos los recién nacidos tienen breves despertares durante la noche.
Los patrones del sueño afectan la conducta diurna del bebé, así como también a su salud y desarrollo.
El sueño del bebé está influenciado por las rutinas del sueño que los padres establecen desde los primeros meses de la vida.
Todo tipo de influencias exteriores pueden afectar los hábitos de sueño del niño, como por ejemplo la enfermedad, el stress familiar y los cambios en las rutinas.
Los patrones del sueño cambian con la edad y el desarrollo.
Los padres necesitan dormir lo suficiente. Es importante que éstos intenten armonizar sus tiempos de sueño con los de su bebé.

HASTA LOS 2 MESES

Detectar cuándo el niño está soñoliento
Colocarlo cuándo está dispuesto a dormir boca arriba sobre una superficie consistente.
Alentar el hábito de sueño desde las primeras semanas oscureciendo la habitación y evitando los juegos por la noche.
Tener unos objetivos realistas en cuanto a las horas de sueño, vigilia y llanto (romper los mitos de los horarios de sueño).
Desarrollar una rutina de presueño desde el principio.

DE LOS 2 A LOS 12 MESES

Aprender los síntomas y signos que les indican que su bebé está soñoliento.
Desarrollar unos buenos hábitos de siestas y noches evitando unas siestas muy tardías.
Facilitar una ambiente de sueño adecuado silencioso, oscuro y con una temperatura entre 18-22ºC.
Desarrollar una rutina de acostar que debe finalizar en el dormitorio del niño. Esta rutina puede incluir: El baño – Masaje – Pijama – Cuento – Canción o cualquier otra acción rutinaria y tranquila que a ustedes les funcione.
Regalar un juguete que le sirva de compañero de cama, será su elemento de transición, si procede.
Evitar la asociación comer/biberón/dormir.
Colocar al lactante en sus cama/cuna soñoliento pero despierto para darle la oportunidad de aprender a dormirse por sí mismo.

DE 1 A 3 AÑOS

Procurar un horario de sueño regular.
Desarrollar una rutina de acostar que debe finalizar en el dormitorio del niño. Esta rutina puede incluir: El baño – Masaje – Pijama – Cuento – Canción o cualquier otra acción rutinaria y tranquila que funcione.
Facilitar una ambiente de sueño adecuado silencioso, oscuro y con una temperatura entre 18-22ºC.
Colocar al niño en la cama despierto.
Establecer unos límites claros ( número de cuentos, canciones..) si el niño rechaza quedarse solo.

DE 3 A 5 AÑOS

Insistir en la automatización de lo descrito anteriormente

DE 5 A 10 AÑOS:

Respetar las llamadas reglas de oro del buen dormir:

  1. El ambiente debe ser tranquilo y oscuro
  2. Regularizar la hora diaria de acostarlo y levantarlo.
  3. Ambiente térmico agradable.
  4. Disminuir, en lo posible el ruido ambiental.
  5. Evitar acostarlo con hambre o con exceso de líquido.
  6. Enseñar al niño a dormirse sólo.
  7. Evitar la actividad vigorosa 1-2 h antes de acostarlo.
  8. Evitar las siestas muy prolongadas o muy tardías.
  9. No potenciar la angustia buscando “fantasmas”.
  10. Evitar alimentos excitantes (colas, chocolates…).

ADOLESCENCIA:

Entre los 10 y los 13 años de edad el tiempo en cama de los días escolares se recorta. Existe un declive marcado en el tiempo en cama en los días escolares entre los 10 y los 13 años mientras que el tiempo en cama en los fines de semana permanece más estable.

En muchos casos la consecuencia de esta tendencia biológica al retraso de fase es que los adolescentes tienen dificultad para acostarse pronto y levantarse pronto. Esto crea un círculo vicioso de deprivación de sueño y somnolencia diurna. Así pues, en los adolescentes el problema más frecuente es la excesiva somnolencia diurna que representa en la mayoría de los casos un sueño insuficiente o inadecuado.

Para prevenir los problemas de sueño en los adolescentes los padres deben:

  • Informarse e informar a sus hijos acerca de los cambios en la adolescencia .
  • Aprender a reconocer los signos de déficit de sueño: irritabilidad-difícil despertar, recuperación en fin de semana….
  • Dialogar con sus hijos sobre el sueño y su importancia para la salud y el bienestar.
  • Facilitar en el hogar un ambiente propicio al sueño al final de la tarde.
  • Dar ejemplo con sus hábitos saludables de sueño.

Magdalena Cubel Alarcón.

Psicóloga Clínica Valencia (Benimaclet)

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